Dragón Mantis
Por Guillermo Centeno
La idea de realizar este personaje surgió luego de varias esculturas propias de otras criaturas de ficción como Alien, Depredador y varios dragones.
Una vez dominadas las formas peculiares de cada caso me decidí a encarar el diseño de una criatura original inspirada parcialmente en las anteriores.
Geonosiano (Starwars 2003) y Dragón Mantis (2000)
Influyó en su concepción fundamentalmente la obra del artista alemán H. R. Giger, con sus oscuras e intrincadas formas biomecánicas, combinadas con los grandes insectos de la versión fílmica de las Tropas Espaciales.
Diseño original y el modelo final
Decidí así combinar cada uno de estos conceptos individuales en un único ser futurista que representara una especie completamente nueva, y que si bien fue modelado hacia fines del 2000 guarda un peculiar parecido con las criaturas voladoras (geonosianos) que aparecieron en la última saga de la Guerra de las Galaxias del pasado 2003.
Suponiendo un hipotético y lejano futuro, más allá de la propia existencia de nuestra raza (desaparecida de la faz de la tierra por su propia mano o como consecuencia forzosa de la irremediable evolución de las especies) es la opinión de muchos científicos que las formas dominantes serían las insectoides, como una manera de darles paso en la carrera evolutiva del mismo modo que los reptiles lo hicieron con nosotros los mamíferos hacia fines del Jurásico.
Fue entonces que se me ocurrió la idea de pergeñar esta criatura que a pesar de conservar su aspecto de artrópodo, tuviera también algunos rasgos humanoides, sobre todo en cuanto a su postura y disposición.
Son indudablemente distintivos los dobles apéndices alares, sus dos pares de extremidades anteriores, y la inusual distribución de las posteriores en trípode (o acaso la pata central podría ser una prolongación de la cola del animal).
El diseño original surgió de un dibujo de mi autoría de hace unos seis años (fines de 1998), donde buscaba esta combinación de las cualidades que como predadores distinguían a cada una de las criaturas en las que estaba inspirado.
La figura modelada tiene una altura aproximada de 18 cm y está hecho completamente en resina epoxy. Partí para ello de un esqueleto básico de alambre al cual agregué algunos volúmenes elementales en corcho blanco (sobre todo para dar mejor forma al tórax y cabeza. De ese original he desarrollado una copia en kit de elaboración propia que consta de 14 piezas. 
Semejante despiece se debió a lo complejo de su anatomía, a pesar de lo cual la figura guarda una distribución bastante equilibrada del peso, con una postura muy amanzanate.
Varias pruebas de “coloración digital”
La etapa de pintura no fue sencilla, sobre todo a la hora de elegir los colores finales con los que la dotaría, uno de los principales inconvenientes por tratarse de un personaje comletamente nuevo. Fue así que decidi partir de una fotografía digitalizada, para ensayar sobre ella diferentes posibilidades de terminación con un programa de edición fotográfica.
Finalemente me decidó por una combinación de dos de los matices ensayados, el de tonos marrones y los azules, puese me pareció que le conferirían una buena riquezaa cromática, sin que por ello perdiera realismo.
Los colores elegidos para la pintura de la muestra fueron los acrílicos, tomando un esquema de referencia de colores metálicos/plásticos como los de los insectos reales, como así también algunas ideas “robadas” de las criaturas ya conjuradas en sus respectivas películas.
Partí de una imprimación del modelo en gris claro, sobre todo para detectar posibles fallos en el modelo.
Pasos de pintura del modelo
Luego realicé progresivos lavados marrones y sombras para dar la base “orgánica” que quería para la criatura. Después comencé a dar luces en una mezcla de azul prusia y plata, agregando paulatinamente más plata con cada nueva luz, hasta acabar con toques de plata puro en los detalles más sobresalientes.
Para los ojos usé una mezcla de oro con una pizca de azul para lograr un reflejo ligeramente verdoso que me pareció ideal para un insecto. También di algunos toques en negro en forma de lavados selectivos para profundizar los pilegos de sus formas y ensayé unas manchas naranja y oro en las alas.
La base fue un adicional armado ex-profeso, utilizando una copia incompleta de la cabeza sumergida en pasta epoxídica convenientemente texturada, pintada y barnizada para simular una consistencia mucosa de un supuesto panal del cual la crisálida (o la víctima según como se mire) intenta escapar.
Guillermo Centeno – 2004
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